Tengo alopecia, ¿puedo hacer algo a mi edad?

Vemos a diario pacientes con algún tipo de alopecia, desde los 16 hasta los 80 años. Para todos ellos tenemos uno o varios tratamientos que se adecúan a la fase y características de su caso. Para muchos la última solución será el microinjerto capilar, pero en otros casos la prevención o preservación del cabello será el tratamiento más adecuado. Sigue leyendo si quieres saber cuál es el tratamiento ideal con tus años. 

Cuál es la edad más apropiada para ponerle solución a la alopecia es una duda recurrente entre los pacientes que quieren someterse a un trasplante capilar. Si bien importa, es solo uno de los requisitos para este tratamiento: 

  • Ser mayor de edad 
  • No presentar problemas de salud incompatibles con el proceso de trasplante  
  • No padecer contraindicaciones frente a la medicación, durante y tras la intervención  
  • Superar una analítica de sangre previa a la intervención 
  • Contar con una zona del cuerpo cabelludo (donante) con folículos densos y de buena calidad para repoblar la zona afectada por la alopecia. 

Menores de 30: pasen y vean 

En realidad, no hay una edad determinada para someterse a un microninjerto capilar, pero sí es recomendable haber superado los 26-30 años para obtener un resultado de calidad, durabilidad y buen aspecto estético. Entonces, es cuando el patrón de caída del cabello está plenamente asentado. Si bien la calvicie comienza a manifestarse a temprana edad, la pérdida de pelo evoluciona hasta estabilizarse naturalmente al llegar a la treintena, cuando los profesionales podemos valorar la verdadera afectación de la alopecia. Realizar un trasplante antes de tiempo puede comprometer el aspecto resultante a largo plazo.  

Debemos tener presente que la zona donante es limitada, y que no siempre será lo suficientemente extensa como para permitirnos una segunda intervención.Si trasplantamos antes de conocer el alcance de nuestra alopecia, podríamos haber tomado por donantes zonas que en 5 o 10 años sean también calvicie, y que el resultado sea el nacimiento irregular del cabello. Por ejemplo, al considerar el área de nacimiento del cabello demasiado baja, con el paso del tiempo se pueden producir claros por pérdida de pelo no prevista en la zona comprendida entre la línea de la frente y el resto de la melena.  

Pero si tienes la suerte de estar en la primavera de la vida, hasta ser el mejor candidato para un injerto capilar, lo ideal es que lleves una dieta equilibrada y evites el tabaquismo. A estos cuidados de tu salud capilar podemos sumarle otros métodos, tópicos u orales, para controlar y minimizar la pérdida y promover la regeneración capilar de los folículos cuando aún sea posible.  

En estos casos usamos fármacos como el minoxidil (vasodilatador antihipertensivo), finasterida (inhibidor periférico que impide la transformación de la testosterona a dihidrotestosterona, involucrada en la hiperplasia benigna de próstata y responsable del adelgazamiento y caída del cabello) o dutasteride (también inhibidor de la 5-alfa reductasa). Además, existen otros métodos terapéuticos como el plasma rico en plaquetas (PRP), la aplicación de luces LED, el uso de vitaminas y/o minerales, entre otros.  

Madurez, divino tesoro 

Si bien los 50 son los nuevos 40, lo ideal es no retrasar demasiado el trasplante capilar tras haber cumplido la cincuentena. Con el paso de los años aumenta la caída natural del pelo y si se combina con la alopecia androgénica el resultado es la disminución de la calidad y cantidad de los folículos donantes. Por tanto, el material a trasplantar es mucho más limitado y limitante, y la intervención y la inversión son mucho más grandes. Y, si bien el trasplante en cuadros de calvicie total es posible, la baja disposición de unidades foliculares en la zona donante reduce la efectividad del procedimiento quirúrgico. Cualquiera sea tu edad, la prevención y un diagnóstico temprano especializado ante los primeros signos de caída son indispensables.  

Hemos hablado hasta ahora de cómo la edad es uno de los factores que influyen en el tratamiento elegido para el abordaje de la alopecia androgénica masculina. Pero no podemos olvidarnos de que cerca del 50% de las mujeres sufren de alopecia o pérdida temporal de cabello a causa de factores hormonales (embarazo, parto, menopausia), genéticos o provocados (dietas drásticas, estrés, dormir mal…). En torno a un 40% de estas pacientes rondan de los 40 a 60 años y, de los 20 a los 35 años, un pequeño porcentaje de mujeres presenta alopecia femenina prematura con origen en diversas causas.   

En otro post abordamos especialmente las características de la pérdida de pelo en estas pacientes y su abordaje, ya que existen numerosos tratamientos especializados de prescripción médica que mejoran muy considerablemente la salud de sus cabelleras.

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